“EL AMOR NO ESTA EN LO MATERIAL”

En fecha reciente algunos padres de familia de colegios privados se reunieron con el objeto de integrarse a un frente común para ver cómo pueden cambiar las conductas antisociales de sus hijos.
Los padres están preocupados por el consumo de alcohol y drogas, por las muestras de violencia, el acoso escolar (bullying), los horarios y los diversos excesos.
Ojalá esta asociación funcione, pero un cambio de comportamiento es difícil de lograr y para conseguir que los hijos vuelvan “a tener valores y dejen de ser consumistas”. Los padres podrían, entre otras cosas realizar
Dejar de competir entre sí por el tamaño de la casa, los decoradores, los viajes, los autos de lujo, la ropa y los accesorios de diseñador.
Comprar a sus hijos ropa y zapatos que no sean de marca.
Explicarles que las marcas no los hacen mejores que quienes no los usan.

Darles carro sólo hasta su mayoría de edad y nunca darles uno de lujo.

Darles celular cuando lo necesiten y no el más caro, que sólo lo usan para presumir, hay niños de 8 años o menos que ya tienen iPhone reciente

Enseñarles a respetar a sus mayores, a pararse a saludar cuando entra un mayor, lo conozcan o no, a cederle el asiento a las mujeres.

Jamás permitir que nos levanten la voz o nos falten el respeto, si permitimos eso ahora después nadie los detendrá a tratarte mal cuando seas anciano, más vale una reprimenda a tiempo.

Nunca decir a sus hijos que ustedes pagan a los maestros “pobres diablos” y que éstos no los deben regañar ni exigir y menos castigar o reprobar.

Dejar de fomentar la rivalidad con otros colegios o grupo

Su consumismo los lleva a tener todo en exceso.

Si son menores de edad, estar al tanto de lo que ven y hacen en la computadora.
Tener una sola tele en la casa para convivir y evitar que cada quien se aísle en su recámara.
Tratar al personal de servicio doméstico y al que los atienda en gasolineras, restaurantes y demás sitios públicos como las personas que son, no como esclavos .
Dejar de hacer ostentación de su riqueza en los bautizos, primeras comuniones, confirmaciones y bodas; eso enseña a sus hijos a fijarse en el lujo y las apariencias mientras pierden el significado de la celebración.

Procurar que toda la familia se reúna a comer o a cenar, por lo menos, una vez a la semana.

Enseñarles que no todos los problemas se resuelven con dinero y palancas.
Si ya tienen edad, discutir con ellos, honestamente, su sexualidad (aunque les cueste trabajo).
Educarlos para que no sean jueces implacables.
Juzgan con excesiva facilidad, como si sus puntos de vista o sus creencias fueran las únicas válidas.

Enseñarles que hay otras formas de vida, de ser, de creer y de actuar y que la suya es sólo una entre muchas, no la única.

Las señoras deben renunciar a uniformarse en cuanto a sus camionetas y a su atuendo.

Fomentar las reuniones en casas particulares en vez de antros y estar pendientes de cómo se comportan.

¿Quieren que sus hijos recuperen los valores?

Fortalézcanlos para, llegado el momento, no teman separarse del montón y asuman la responsabilidad de todos sus actos.

Hay algunos ejemplos maravillosos de padres y jóvenes, ellos y ellas, muy ricos y muy educados.
Son modestos, sencillos, respetuosos y solidarios.