“LOS ESTILOS DE CRIANZA Y SU INFLUENCIA EN EL COMPORTAMIENTO DE LOS HIJOS”

El estilo de crianza es un patrón de actuación que, como progenitores llevamos a cabo, y recoge un conjunto de emociones, pensamientos, conductas y actitudes que los padres y madres desarrollamos en torno a la crianza de los hijos e hijas. Nuestro estilo de crianza está inmerso en un proceso de interacción social y cómo tal va a interferir directamente en la otra persona.

ALTOS NIVELES DE AFECTO: Afecto y apoyo explícito; aceptación e interés por las cosas del niño; sensibilidad hacia sus necesidades. BAJOS NIVELES DE AFECTO: Afecto controlado; no explícito; distanciamiento; frialdad en las relaciones; hostilidad y/o rechazo.
ALTOS NIVELES DE EXIGENCIAS: Exigencia de normas y disciplina; control y restricciones de conducta; exigencias elevadas. DEMOCRÁTICO AUTORITARIO
BAJOS NIVELES DE EXIGENCIAS: Ausencia de control y disciplina; ausencia de retos y escasas exigencias. PERMISIVO INDIFERENTE O NEGLIGENTE

 

Ten siempre presente que tu hijo depende de ti, y que tu conducta y tus reacciones hacia su conducta determinarán su comportamiento. Toma en cuenta sus necesidades emocionales y afectivas, no solo las básicas. Los niños necesitan cariño, afecto, amor y paciencia. El razonamiento debe estar presente en vuestros intercambios comunicativos. Explícales a tus hijos los porqués de las cosas. Las cosas no son “porque sí”. Tu hijo necesita límites y normas. Deben saber qué deben hacer y sobre todo por qué es importante que hagan aquello que les pides. Además de conocer los límites y las normas, es importante que cumplas tus promesas y amenazas. No prometas un premio que no puedas cumplir, y no pongas un castigo si no lo vas a cumplir después. De este modo, sabrán que su conducta tiene consecuencias, y que estas consecuencias no son azarosas. Tu hijo necesita comprender la importancia del esfuerzo. Anímales a enfrentarse a las situaciones que se les presenten y a no tirar la toalla. Hazles saber que son competentes, y que con esfuerzo pueden conseguir aquello que se propongan. Hazle saber a tu hijo que, si se equivoca o falla, estarás disponible para ayudarle. Es común el caso de algunos padres que avisan a sus hijos que se van a caer, y luego, cuando ocurre, además del llanto y disgusto que lleva el niño con su caída, su padre o madre le riñe o castiga. En vez de eso, podemos advertir al niño de la importancia que tiene que tenga cuidado porque, si se cae, se hará daño. Y si se cae, acudir (sin alarmarnos, que a veces asustamos al niño más por nuestra conducta) en su ayuda. No censures los pensamientos y emociones de tu hijo. Es bueno que el niño no se sienta cohibido a la hora de expresarse. Así, sentirá que te puede contar sus cosas, y siempre es mejor dirigir su conducta a través del conocimiento que a través de su desconocimiento. Esto, sobretodo, es más propio en los adolescentes, que harán aquello que quieren hacer con o sin el consentimiento de sus padres y madres.

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