Por qué los niños son una esperanza.

La niñez está considerada como la mejor etapa de la vida:

  • Pueden reír hasta que les duele la panza.
  • Jugar a empujones y organizar juegos de fantasía.
  • El tiempo pasa sin sentirlo.
  • Disfrutan de las cosquillas.
  • Las peleas con los amigos se olvidan chocando los puños y las palmas.
  • Encuentran en cualquier cosa un juguete con que divertirse.
  • Los arañazos y raspones son un dolor que pasa inmediatamente después de ponerle un “curita”.
  • Comparten las papas , los dulces y el lunch con los amigos sin molestarse.
  • Disfrutan de una pijamada con los mejores amigos.
  • Lo mejor del cumpleaños es que vayan todos los súper amigos.
  • Se divierten con sus travesuras aunque después los lleven a la dirección.
  • Disfrutan de estar con los papás ó los abuelos

Todo esto es ser un niño. Sin embargo, a pesar  de que en los tiempos de la Nueva España los niños eran tratados como adultos y fue hasta 1924 que se establecieron los Derechos de los Niños y las responsabilidades de los adultos para con ellos, hoy en día hemos trasgiversado  ambas cosas.

Hoy en día pareciera que los niños tienen derechos y que los deben hacer valer aún  y por encima de los adultos, sobre todo porque los adultos han permitido ya sea por culpa, debido a no a no dedicarles tiempo, por cubrir carencias de afecto, de dedicación, por no asumir la responsabilidad, etc., que sean los niños los que se hagan responsables de sus propias decisiones aún y cuando no tengan la experiencia, ni la madurez para hacerlo.

Con esto creemos que los estamos escuchando, que los dejamos ser, que los queremos…

Los padres ahora también mal entienden que a veces el que se enfrenten a fracasos es como aventarlos a sufrir y no a aprender.

Henos creado niños sin tolerancia al dolor, al fracaso, a intentar, a socializar con personas diferentes a ellos, a esperar turnos… no queremos verlos como niños que están en crecimiento, que están aprendiendo, conociendo, intentando fracasando y ganando.

Tratamos de ahorrarles los fracasos sin pensar que esto les ayudará a formar una memoria para no volver a hacerlo y tomar otras decisiones, para buscar nuevas oportunidades….

Dejémoslos enfrentarse a retos y acompañarlos si fallan y celebrarlos si ganan, enseñarlos a compartir y a no juzgar, a darles tiempo de calidad, que sepan que los amamos aún y cuando en ocasiones ya no seamos una familia unida, ayudémoslos a comprender que los padres son los que se separan, pero que los hijos siempre les van a pertenecer, a ser parte de papá y de mamá.

Enseñémoslos a respetar decisiones, a ser tolerantes ante los cambios, a dar amor sin límites.

Porque si alguien sabe querer, son los niños, si alguien ríe con entusiasmo son los niños, si alguien sabe perdonar, son ellos…, no los llenemos de prejuicios e incertidumbres de adultos, disfrutemos de nuestros niños.

Ellos son la esperanza de tener un mundo feliz, de formar adultos maduros.

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